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EL CONSUMIDOR DEL AÑO 2030.

En una sociedad con una economía caracterizada por el cambio y la volatilidad, nos hemos involucrado en una reflexión basada en las tendencias que impactarán en el mundo en los próximos años. Como resultado de este ejercicio se recogieron conocimientos sobre las tendencias económicas, demográficas, sociales y culturales, considerando sus implicaciones no sólo desde un punto de vista global, sino también centrándose en los impactos en la industria del calzado en particular.

El objetivo no era predecir cómo se comportaría el mundo en términos económicos o políticos, y nunca se consideró el objetivo de cuantificar el impacto de tales tendencias en términos de producción industrial o crecimiento económico. El objetivo de este ejercicio no era presentar predicciones numéricas De cualquier tipo, sino para identificar las tendencias existentes y reflexionar sobre ellas, ya que tienen potencial para ganar más impulso en las próximas décadas.

Centrándose en temas como la globalización, el envejecimiento y una clase media en crecimiento - tendencias indudablemente en curso - se hizo una reflexión teniendo en cuenta que éstas ocurrirán en una economía global en la que el acceso a la información se democratiza y donde los consumidores de todo el mundo cuentan con la misma información, imágenes y conocimientos. La tecnología se está desarrollando rápidamente y el acceso a Internet y los principales canales de comunicación dan como resultado el empoderamiento de los consumidores, lo que repercute en la manera en que los compradores interactúan con las marcas de las que adquieren los productos. Esto también da a las empresas y marcas la oportunidad de desarrollar un vínculo emocional con los clientes existentes y potenciales de todo el mundo, muy apoyado por las redes sociales y plataformas en línea

Mientras que el crecimiento económico continúa, una nueva clase media está empezando a aparecer en las economías emergentes y esto tendrá implicaciones significativas para la demanda, el consumo y, finalmente, en la producción. Las empresas tendrán que entender dónde está el potencial para crecer su actividad y cómo y dónde pueden potencialmente ganar más clientes. Nuevos mercados en países lejanos podrían convertirse en destinos clave para las marcas y las empresas, resultando en diversos lugares con clientes con preferencias de diferencia y una demanda variada con implicaciones en el diseño de los productos, lo que requerirá una atención constante dedicada por las empresas a los requisitos del producto.

Otro elemento a tener en cuenta en este escenario es sin duda el envejecimiento de la población, que no es un fenómeno reciente, y seguirá intensificándose. Países de diferentes continentes están empezando a enfrentar las consecuencias de tener una población mayor, y aunque esto está mucho más asociado a países occidentales desarrollados como los Estados Unidos o Europa, los países emergentes y en desarrollo no serán inmunes a la tendencia. Por el contrario, China, por ejemplo, es una de las naciones que tendrán que empezar a actuar sobre esto, ya que se verá afectada por las consecuencias de una población que envejece rápidamente en los próximos años.

La única certeza que uno podría tener sobre el futuro es que será incierto. Sin embargo, a pesar de toda la imprevisibilidad que se avecina en los años venideros, una cosa puede darse por sentado: las preferencias y comportamientos de los consumidores evolucionarán como resultado de los cambios en la demografía, el crecimiento económico y la masificación de la información y la comunicación. Las empresas, las empresas y las marcas no pueden ignorar estos hechos, y será vital para ellos actuar con anticipación en lugar de reaccionar rápidamente.

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