• Monitor Luis Roco, formado en CIATEC, enseñando a alumnas del Curso Básico de Aparado en la empresa Guante-Gacel.
  • Alumna del Curso Básico de la empresa Guante-Gacel, en prácticas de costura.
  • Instructor Zambrano junto a la monitora de Productora Bío-Bío Carmen Pérez, durante el Curso Básico de Aparado.
  • Entrega de diplomas Curso Básico empresa Calzados Gino S.A.
  • Experto de CIATEC Luis Joel Quiroz en curso Gestión de la Producción para Empresarios Dueños de Talleres de Servicios de Aparado, maquiladores de la empresa Calzados Gino S.A.

Fundamentos del Proyecto

El proyecto PROFECIA es un proyecto presentado al Fondo Conjunto de Cooperación Chile-México y adjudicado  en abril de 2012 a PROCHILE y FEDECCAL F.G. Fue concebido para dar respuesta a la nueva realidad que vive la industria del cuero, calzado y afines en nuestro país, dando un impulso al sector a través del desarrollo de su competitividad.

La industria chilena del Cuero y Calzado está inserta en una economía abierta y sin barreras, donde los productos chinos ingresan al país sin gravamen de internación. Chile importó 85 millones de pares el año 2011, procedentes de 70 países, y el 84% provino de China. La producción nacional alcanza los 12 millones de pares anuales y las exportaciones son cercanas al millón de pares anuales aproximadamente.

Según datos procesados por FEDECCAL F.G., en Chile actualmente existen 563 empresas fabricantes de calzado; 474 fabricantes de maletas, bolsos de mano y similares de cuero; y  87 empresas dedicadas a la curtiembre y adobo de cuero. Estas empresas constituyen en suma el tejido productivo de la industria nacional del cuero y calzado en Chile y dan trabajo a alrededor de 21.200 trabajadores dependientes.

Desde la adopción en Chile de una economía abierta y sin barreras como estrategia de desarrollo, muchas empresas chilenas del sector cuero y calzado desaparecieron al no saber o no poder adaptarse al cambio. Aquellas que quedaron en pie, se adaptaron innovando permanentemente  para surtir los segmentos de mercado en los que se especializaron.

La industria nacional del cuero y calzado enfrenta hoy el desafío de llenar la brecha existente entre el número de pares importados y el número de pares producidos y para ello es fundamental contar con mano de obra altamente especializada. Sin embargo, la atomización del sector producto de las importaciones trajo consigo la desaparición de gran parte  de esa mano de obra. Debido a eso, es preciso para recuperar o  volver a formar y perfeccionar a nuestra mano de obra para poder dar respuesta a los desafíos que enfrenta la industria. La recuperación de los alrededor de 27.000 empleos perdidos durante estos últimos 20 años se logra través del incremento de la productividad del recurso humano en el área del cuero y calzado (capacitación en habilidades duras y blandas) y mediante la incorporación de innovación tecnológica por parte de las empresas.

A pesar del gran volumen  de importaciones de calzado en Chile, las fábricas chilenas de calzado con marcas consagradas y canales propios de comercialización, no dan abasto para la demanda de sus productos. El cuello de botella para cumplir con sus demandas de producción está en el proceso de la costura o aparado. En efecto, el nivel tecnológico alcanzado por  estas grandes empresas en Diseño, Desarrollo del Producto, Cortado y Armado, es tan alto como el de los países más desarrollados de esta industria, y se cuenta con recursos humanos al interior de cada fábrica para producir con índices de productividad altos en esa áreas de producción, pero en las áreas de costura y su preparación, la intensidad de mano de obra es inevitable y escasa. A manera de ejemplo: estas fábricas disponen de máquinas digitales que pueden cortar 500 pares de calzado en una jornada, con un solo operador. La costura de esos mismos pares requiere intensiva y numerosa mano de obra especializada. Un operario-aparador no especializado  puede coser 25 pares en promedio en una jornada. Esto significa que para coser 500 pares de calzado en una jornada se requieren 20 operarios no especializados.

En los países desarrollados ocurre lo mismo, y desde hace muchas décadas disponen de talleres externos especializados en costura, que trabajan insertos en la gestión de las empresas para las cuales maquilan, homologando sus estándares de calidad. En Chile esta realidad se está dando, pero no se han logrado aún los estándares de productividad de los talleres externos especializados al servicio de la industria del calzado como los alcanzados en las fábricas de Europa (Italia, España, Portugal), China, India, Brasil y México.

        

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